miércoles, diciembre 02, 2009

APUNTES URGENTES ACERCA DE UN CRIMEN DE ESTADO: DEVALUANDO L A CALIDAD DE LAS GUARDERÍAS


Gustavo Leal Fernández, Guarderías, México, ADN Editores, 2009, 77 p.

Por Ramón I. Martínez

“No hay peor tragedia en la vida que la muerte de un niño. Las cosas nunca vuelven a ser como antes” Dwight Eisenhower (citado por Valentín Cardona en el prólogo)


El libro que nos ocupa se centra en el reciente caso del siniestro en la Guardería ABC de Hermosillo. ¿Algo más sagrado hay que la infancia? El viernes 5 de junio del presente año vivirá en la memoria del oprobio y la vergüenza, de la ira y de la impotencia, del encubrimiento y el nepotismo. Gracias a un entramado de reglamentos (contradictorios), ineptitudes y abusos de confianza, complicidades e improvisaciones, fue posible que una bomba de tiempo llamada Guardería ABC estallará masacrando decenas de niños y niñas, (49 en una cifra que pudiera aumentar por las monstruosas secuelas) e hiriendo gravemente a varias decenas. Dicho así en pocas palabras: La desgracia más grande ocurrida en el sistema de seguridad social mexicano.

¿Cómo fue posible semejante horror, dónde el sentido de protección para con los más débiles? Millones nos sentimos con el corazón traspasado, pensé: si esto siento yo, ¿qué sentirán los padres y madres afectados por esto, que me resulta casi innombrable?

Insisto: ¿Cómo es posible semejante desgracia en un sitio que estaba avalado como “seguro” por las autoridades “competentes”?

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Tomando epígrafes sobre todo del muy recomendable artículo de Marcela Turati “Testimonios de la Ignominia”, Proceso, 1706, 12 de julio de 2009, (epígrafes que son ante todo testimonios de primera mano acerca del crimen), el autor va contrapunteando su texto de impecable tono periodístico y aguda visión sociológica y política. Contrapunto entre testimonios presenciales por una parte y análisis puntual por otra parte mezclado con la crónica del infanticidio masivo (ninguna de las víctimas tenía más de tres años y fracción) y del contexto legal que la hizo posible. Sin olvidar la afrenta del autoritarismo, la falta de sensibilidad para con los deudos y la abierta protección descarada para los culpables.

Porque no ha faltado el descerebrado que diga “fue un accidente, no hay culpables”. Pero todo lo contrario. La tesis central de este libro es: Todo esto es un crimen de estado, y hay muchos culpables, siendo el principal el que ostenta la titularidad del Poder Ejecutivo de México, el lic. Felipe Calderón

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Esta historia se remonta a 2003, cuando con el liderazgo del senador Genaro Borrego y la complicidad del entonces Director del IMSS Santiago Levy. En ese año, los “nuevos” esquemas de guarderías “poco favorecen el desarrollo de la noble labor institucional de dar seguridad a los hijos de madres y padres trabajadores”, una total desintegración de las condiciones de cuidados y educación que ameritarían los infantes. “Las políticas de Santiago Levy se ajustan al proverbio que dice: debes ayudar a los pobres en proporción a sus necesidades, pero no estás obligado a volverlos ricos” (p.15). El IMSS desde entonces se encontraba en franca retirada de su responsabilidad para entregársela a particulares en un esquema de subrogación donde el Estado mexicano se desatiende de sus obligaciones ejerciéndolas indirectamente a través de particulares (empresarios), que no supieron (ya desde entonces) la diferencia entre manejar artículos de consumo y cuidar(educar,recrear) niños. No supieron ya desde ese 2003 distinguir entre merma de mercancía y pérdida de vidas humanas de seres inocentes, indefensos, fuentes de amor y esperanza. ¿Por qué?, porque para los empresarios (claro, en términos casi absolutos) la única ley importante es la de “costo/beneficio”. Ya desde entones hubo en consecuencia irregularidades que no hicieron sino aumentar con el transcurso de los años.

La clave está en la “subrogación”: El padre de familia entrega una cantidad al IMSS, éste en vez de prestar directamente el servicio se lo encarga a un particular, es decir, el IMSS da la prestación indirectamente dando una compensación económica a dicho particular; con algunos detalles subrayables: un niño promedio en guarderías donde el IMSS da directamente la prestación representa aproximadamente 4000 pesos mensuales, mientras una subrogada “invierte” promedio 2000 pesos mensuales.

En los años subsiguientes esto no haría sino empeorar, pues el IMSS (dirigido por Flores en 2006) impuso mayores cargas administrativas a los prestadores. Y con un mismo presupuesto, el prestador debe pagar nóminas, agua, luz, etc.,…y conservar sus ganancias; ¿resultado? Pauperización del servicio (intoxicaciones alimenticias, ausencia de cuidados médicos, maltratos físicos y emocionales por parte de las improvisadas empleadas dizque maestras, por citar algunas lindezas)

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Después de Fox, la situación no mejoraría con Calderón. Llega la changarrización de las guarderías dizque comunitarias. Confundiendo dos asuntos totalmente distintos, en una de sus ocurrencias de campaña presidencial, propuso estas guarderías manejadas por personas con capacitaciones de seis horas (“para abatir el desempleo”) para que las mujeres trabajadores se desempeñen tranquilas “sabiendo que sus hijos están bien cuidados” (sic) ¿Bien cuidados por gente improvisada? Esta changarrización no sólo afecta al IMSS, sino también al ISSSTE, y la Sedesol.

Todo esto plenamente documentado por el Dr. Gustavo Leal. Sería abundar demasiado en detalles. Baste con decir que la cobertura (vía subrogación, no prestación directa del Estado) se disparó de manera impresionante. Era de esperarse: se prometía una ganancia anual de casi 40% la inversión inicial del changarro

Gran cobertura, nulas garantías, y después del trágico 5 de junio de 2009, el sistema de subrogación prosigue. Por cierto, en todas las revisiones efectuadas por el propio IMSS, la ABC salía bien librada –hecho que no se vio reflejado en lo absoluto.

Pero aunque no había extintores, abundaban los materiales inflamables como el techo y la lona de colores, no había salidas de emergencia, hay algo más grave: el sistema de subrogación. Ésa es la principal causa de la desgracia, fue propulsada por el Estado mexicano. Por eso es posible hablar de “Crimen de Estado”: fue éste quien desatendiéndose de sus obligaciones permitió tal infanticidio y los culpables no son sólo los “dueños” de guardería sino los funcionarios de todos los niveles que facilitaron las condiciones para que se perpetrara semejante aberración.

No hay vuelta de hoja: El Estado mexicano debe asumir su culpabilidad.

El nombre de funcionarios y “empresarios” implicados en tan sucio negocio de las guarderías (que lucra con la necesidad de trabajar) es muy pero muy largo. El autor nos menciona varios de los principales.

Este libro, prácticamente una edición de autor, ameritaría un tiraje mucho mayor a los mil ejemplares. Ojalá todos nos informáramos con mayor precisión para así ejercer nuestros derechos.

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Impunidad. Los culpables tranquilos (uno de ellos incluso se atrevió a presumir que duerme “como un bebé”, el exgóber Bours). Pero la reacción de los padres y madres afectadas (apoyadas por amplios estratos de la población) ha sido sorpresiva para los tiranos.

A raíz del crimen de lesa humanidad, los padres agraviados en Hermosillo fundaron el Movimiento por la Justicia Cinco de Junio: caso inédito de movilización constante que se ha enfrentado al estado represivo mexicano en sus tres omnipotentes niveles, con tenacidad y valentía nunca antes vistas. Al mismo tiempo, se buscan agotar instancias, con una fortaleza y un coraje impresionantes.

Y han encontrado resonancia en varios rincones del país, pues al parecer muchos padres y madres de familia toman conciencia de que el problema de la subrogación es nacional. Y mientras no se corrija este esquema abusivo y usurero, el riesgo latente de tragedias persistirá. Urge proteger a estos niños y niñas antes de que también los alcance la tragedia.

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Quise titular este texto como “apuntes urgentes” porque cada día que pasa es un día de riesgos evitables de seguir perdiendo a nuestros niños y niñas. De ahí la urgencia por denunciar, por invitarlos a leer la denuncia que magistralmente nos presenta Gustavo Leal Fernández en Guarderías. Por cierto, el autor es Profesor-Investigador de Tiempo Completo en la UAM-Xochimilco y colabora en diversas publicaciones periódicas.

Ha sido doloroso hablar del caso abordado en este libro, pero imprescindible. Los invito a seguir de cerca el devenir de la investigación que está siendo efectuada por la Comisión designada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación desde el 6 de agosto y que espera dar resultados a principios del próximo año. Y buscar solidarizarnos, pues esta desgracia no afecta tan solo a unas miles de personas: Estamos ante un crimen que lesiona (afrenta) a la humanidad entera. Lesa Humanidad.

También hago un llamado a ti, amable lector, para que pienses que si alguna vez este país te ha parecido detestable, en mucho la corrupción y el crimen no han existido por la sola maldad de los despiadados, sino sobre todo por el silencio de los hombres (y mujeres) buenos y decentes que todavía tiene nuestra patria.

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